Muy agradecido a los seguidores de este blog, os informo de que termina esta experiencia a la par que acaba el año. La noche que viene es la de los grandes propósitos, ya sabéis, y uno de los míos consiste en ... digamos que administrar mejor la aceleración del tiempo. Ojalá se cumpla esta aspiración y también todas las vuestras. Gracias.

Julio.

Nochevieja de 2013.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Episodios Municipales (I): El caso de la Lechería de Sosas



 Edificio de la antigua Cooperativa Mantequera de Sosas.


  


En materia de fomento cultural, el ente responsable de cierto gobierno municipal alcanzó -utilizando una expresión del propio alcalde-, el nivel más óptimo. Lo cual es mucho alcanzar porque lo óptimo es lo sumo, lo que no puede ser superado. 

A lo mejor, el suceso que relato a continuación no tiene gran relevancia, pero sí tiene mucha gracia. Por aquel tiempo, los próceres del concejo inauguraron en Villablino un parvulario, sí, una escuela para niños de cuatro a seis años.  
¿A que no adivinan qué nombre le pusieron?
¿Walt Disney acaso? ¿Charles Perrault? ¿Rudyard Kipling? ¿Saturnino Calleja? ¿Luis Mateo Díez?
Dejen de cavilar. Nunca lo adivinarían.
Le pusieron el nombre de un célebre intelectual y ensayista, autor de Razón Mecánica y Razón Dialéctica, Idealismo y Pragmatismo en el siglo XIX español, España y el socialismo y otros textos para niños. 
O sea, le pusieron Centro de Educación Infantil Enrique Tierno Galván.

Don Enrique, como bien se sabe, fue alcalde de la movida madrileña -¡rockeros, a colocarse y al loro!-,  hábil escultor de una fama que decía no importarle, merecedor de un entierro berlanguiano digno de un emperador austro-húngaro y controvertido político a quien Alfonso Guerra, su correligionario, tildó de víbora con cataratas
Claro que, ahora que lo pienso, el viejo profesor fue también autor de La Humanidad Reducida. A ver si lo del nombre del parvulario iba por ahí.



El caso es que aquel gobierno municipal y espeso, que tal sensibilidad mostrara con los gustos y afinidades de los parvulitos, decidió también cultivar a las personas mayores y anunció la creación de algo que, inicialmente, fue titulado Museo Cultural. Miedo da pensar cómo hubiera sido el museo acultural si hubieran tenido tiempo de concebirlo. El abortado museo  tuvo su catálogo y su glosario de términos; una primera edición y, afortunadamente, última. El folleto incluía sus faltas de ortografía -güadañas, enagüas, testúz-), su sintaxis de espeluzno, pasmos tecnológicos como la máquina feridera que fríe en vez de ferir o definiciones delirantes por su extrema precisión y rigor científico: véanse las de la cuarta y el cuartal.


A aquel gobierno sucedieron otros, como viene siendo habitual, y con todos hubo intentos de concebir y realizar un museo etnográfico serio. Las proposiciones, incluso con diseños muy acabados, nacieron de la iniciativa privada, crecieron, tomaron forma, merecieron incluso una subvención superior a 200 millones de pesetas con cargo a los fondos para la reconversión de las zonas mineras pero terminaron estrellándose contra...quiero más no hablar. (El copyright de esta expresión pertenece a Alvarina la de Anllares).
Una propuesta muy atractiva y realista debió haberse desarrollado hace ya unos quince años. El pueblo de Sosas de Laciana pudo haber sido declarado Conjunto de Interés Etnográfico en su totalidad o, al menos, el grupo de edificaciones formado por la lechería, el molino, un lavadero, una capilla, la escuela, una serrería y fábrica de carros y las casas y hórreos que hay arededor. Todo ello está arracimado en el barrio de La Trapa, en una extensión de dos hectáreas. En tan poco espacio, ¿quién da más?
En relación con este asunto, vecinos a título personal y asociaciones privadas presentaron sus proyectos e incluso lograron alguna subvención que, por desidia y torpeza del ejecutivo de turno, terminó echada a perder.  

Opine el lector a la vista de las siguientes imágenes.Las fotografías fueron tomadas en el edificio de la Cooperativa Lechera Mantequera La Popular, factoría que operó durante la primera mitad del siglo XX y cuyas instalaciones y equipos se mantienen todavía en buen estado estado.
La fuerza necesaria para mover la maquinaria de esta fábrica es de origen hidráulico. La balsa, el canal, las compuertas, el sistema de regulación de caudal y velocidad, la turbina o rodezno, el eje vertical, el sistema de transmisión en ángulo con ruedas dentadas y el conjunto de poleas, todo ello apenas requiere pequeñas intervenciones para que vuelva a estar operativo. Lo mismo cabe decir de la maquinaria -batidoras, desnatadoras, amasadora-, los elementos de medida -centrifugador, densímetros, básculas- y la propia edificación con sus consistentes muros de piedra y armazón de madera en el techo.

    














Molino y lechería.



Edificaciones próximas.





De momento, seguimos igual. Mientras tanto, la maquinaria de otra factoría mantequera, 
la de Villager de Laciana, ya fue adquirida por el ayuntamiento asturiano de Tineo para su museo etnográfico.


5 comentarios:

Milio'i Sebastián dijo...

Un verdadero museo... !qué envidia! Espero conocerlo este año. Mi enhorabuena a quienes lo han parido.

Julio A. R. dijo...

No, Milio, el museo no está hecho ni mucho menos formalizado ante la administración. Sencillamente, la gente de Sosas conservó la maquinaria y Félix Chousero, responsable del Centro de Información Juvenil de Villablino, se vino ocupando durante varios años de organizar un Campo Internacional de Trabajo para jóvenes que, poquito a poco, fueron saneando y rejuntando la piedra de las paredes, restaurando el interior, incluida la maquinaria, etc... etc.. Todo ello de acuerdo con la Junta Vecinal. Por otra parte, la Asociación Cuatro Valles, incluyó este lugar entre las "visitas guiadas" que propone para los aficionados al turismo rural. Y así, a trancas y barrancas, este tesorillo se va manteniendo aunque nunca ha funcionado ni se ha podido "musealizar" como merece. De lo que se trata es de pedir la declaración de Conjunto Etnográfico para la lechería y para todo lo demás a lo que me refiero en el texto y poner en marcha un verdadero museo que puede y debe estar a la altura de los magníficos museos que existen en las vecinas comarcas del occidente .... de Asturias.
Pero estamos en León, amigo. A nuestras sucesivas corporaciones municipales solo les importa el carbón -date cuenta que hay explotaciones a cielo abierto, lavaderos y escombreras sin licencia municipal- y a Valladolid, te puedes imaginar lo que le importa Laciana.

Carlos de Sebastián dijo...

Mis mayores felicitaciones a los responsables de haber mantenido este patrimonio industrial. Impresionante.
Me gusta mucho el blog, sus fotografías y el humor de algunas entradas.
Un saludo.

montañés dijo...

para verguenza de quien sea menester, pero sin olvidar la mia ajena, la envidia.... y la enhorabuena a esta gente de morcin que cree en su leche asturiana y lo hace lo primero de lo primero, aunque no lo sea:

http://www.desdeasturias.com/turismo_asturias/morcin%5Cmuseo_de_la_lecheria/index.asp

ya dicho hasta la nausea...sierra, la ile, las lecherias, coñññññññññoooooo!!!!!!

y cielos abiertos es lo que nos espera, peste perpetuada, mas madera, todos a una. ¿alguien lo duda? ¿leeis entre lineas las declarciones de nuestros politicos, de nuestros empresarios, ¿parque natural? huy eso hay que pensarlo muy bien dijo ella, que es como la ley de pesca, mi madre, encima cree que somo tontos; herrera ya habla del 30 % de empresas viables en mineria, ¿quien dijo eso mismo?, lo que no dice que de mina nada, 30%.....a cielo abierto.

Alto Sil dijo...

"El viejo profesor", que tenía dos enormes chalés en el barrio madrileño de Mirasierra, otro ejemplo de la 'izquierda millonaria'. Cuando veo a ganaderos y agricultores que llevan una economía de subsistencia votar a la derecha, y a millonarios declararse de izquierdas, reconozco que no entiendo absolutamente nada.

Mucho ánimo también le doy yo a Félix, para que siga trabajando con la misma energía.