La noche en el circo del Cornón y la braña de Veigas (Sosas de Laciana). La tierra gira y la cámara fotográfica, durante casi una hora, ha registrado el movimiento aparente de las estrellas en torno a la polar.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Riello: ¡Viva el lujo y quien lo trujo!


Por términos de Riello, desde Guisatecha hasta Inicio, el río discurre plácidamente, medio oculto entre los pandoslombas tan características de la baja Omaña, esos montes tan viejos y gastados, de espinazo redondo, grávidos, tumbados como vacas que sestean entre las altas cumbres que lindan con Babia y la planicie sin fin de La Ribera.
Desde el Pandorado se ve la cercana aldea de Castro de La Lomba (foto superior). Entre ambas colinas, el río fluye bajo un palio de alisos. Desde el puente de La Omañuela hasta el de Castro, todo el curso es una de las más celebradas reservas trucheras de la provincia de León, que ya es decir.



Desde sus 1.140 metros de altitud, Castro de La Lomba ve correr el agua cien metros por debajo, bordeando las peñas sobre las que hace muchos siglos -milenios- un clan de omañeses construyó y fortificó su poblado. En la foto inferior, dentro de un recuadro, es posible apreciar la forma elíptica de la corona, el núcleo de la aldea originaria.



Allá arriba se identifica el asiento de varias chozas labrado en la peña viva.


La imagen superior muestra parcialmente el suelo de dos chozas contiguas y un detalle interesante: el pequeño canal labrado en torno a la cabaña inferior para desviar la escorrentía de aguas pluviales y deshielos. Muy cerca, ladera abajo, una acumulación de escorias indica la existencia de un horno metalúrgico.

      
Entre la corona del castro y el actual pueblo se alza la iglesia, un pequeño pinar
y vestigios de la zanja defensiva.


En las últimas décadas del pasado siglo, Castro quedó prácticamente despoblado pero algunos vecinos, que seguramente habitan cerca, vuelven con frecuencia. Durante los meses buenos, hay quien pasa aquí largas temporadas. Alguna edificación ha sido renovada, se ven pequeños huertos bien cuidados y está claro que alguien se ocupa del ornato público, de conservar la fuente, pilón y lavadero y de la limpieza de las calles. Pero, sobre todo, en Castro abundan las ruinas y, entre ellas, vestigios de los últimos techos de paja.




Castro formó parte del desaparecido municipio de La Lomba (el medieval Concejo de La Lomba de Campestredo). Hoy pertenece al Municipio de Riello cuya capital apenas dista dos kilómetros y medio, aunque el Alto de La Labiada está por medio.

Riello.

En su libro «Villamor de Riello, un antiguo concejo leonés en la comarca de Omaña», Chema Hidalgo relata cómo, durante el primer tercio del siglo XX, la capital del municipio conoció un fogonazo emprendedor, un dinamismo que hizo florecer la industria y el comercio y también las relaciones sociales y las manifestaciones culturales y artísticas.


La villa tuvo un desarrollo urbanístico insólito en el noroeste provincial. Las edificaciones nuevas siguieron la tendencia modernista con profusa utilización del ladrillo visto como elemento decorativo, además de la forja metálica, la madera labrada y el cristal en puertas y balconadas y la utilización de llínea curva en el diseño de dinteles y fachadas.  
 



En el año 1917 llegó a Riello la electricidad para la iluminación pública y usos industriales. El acontecimiento dio lugar a manifestaciones espontáneas con exclamaciones y gritos de ¡Viva el lujo y quien lo trujo!

A la derecha, el Puente de Castro.
A la izquierda, al borde de la pradera,
los edificios de La Fábrica de la Luz.

Aunque la iluminación pública mediante electricidad llegó en 1889 a León capital y en 1893 a Ponferrada, el uso del agua como energía primaria no se generalizó hasta finales de la primera década del siglo XX. Del año 1909 data la instalación de una central hidroeléctrica en las Hoces de Vegacervera para abastecer a la ciudad de León. Apenas seis años después, el 5 de marzo de 1915, fue presentado el proyecto de construcción de una Fábrica de La Luz en el río Omaña, a su paso bajo el Castro de La Lomba. El promotor fue Bernardo Fernández Díez, oriundo de la vecina tierra de Ordás y casado en Riello. En el año 1916 logró la licencia tras probar que las instalaciones en nada afectan a la corriente del río Omaña. La primera turbina requirió un caudal de trescientos litros por segundo y un salto bruto de 5,7 metros para mover un generador capaz de producir 20 KVA. El canal de conducción se deriva del río al pago de Surribero y tiene 754 metros de longitud con pendiente de seis diezmilésimas, cuatro metros de anchura y casi un metro de calado. Del azud o puerto de fábrica, aunque fue construido con dos roscas de hormigón y relleno de mampostería hormigonada, apenas quedan vestigios porque quedó sin cuidados de mantenimiento en los años 70 y las avenidas del Omaña, durante los deshielos, son de mucho cuidado.

El puente de Castro, próximo a La Fábrica de La Luz,
es llamativo por tener un arco muy rebajado.
  


Éste es el mayor edificio industrial de la compañía Hidroeléctrica y Harinera La Omañesa, edificado en 1916. Décadas después, La Fábrica fue renovada pasando a utilizar turbinas y alternadores de mayor potencia, hasta alcanzar los 150 KVA. Y en Riello fue construida la nueva factoría harinera, movida toda ella por la energía eléctrica producida en esta planta de Castro de la Lomba.


Los gruesos muros de hormigón en la fachada sur encierran la cámara de carga y los dos arcos de la base son los canales de descarga por donde el líquido vuelve al río después de haber hecho su trabajo en las turbinas.

Rejillas para retener la hojarasca en la entrada del canal hacia la cámara de carga.

Turbina tipo Francis en el fondo de la cámara de entrada.


El eje de la turbina penetra en la sala de alternadores y mueve los volantes que, mediante sendas poleas, hacen girar el alternador (volante grande, en primer plano) y el dispositivo regulador y la bomba de lubricación (volante pequeño, más atrás).



Cabezal del sistema de regulación y manómetro de la bomba de lubricación.
     

Con la ampliación de la central y el traslado de la factoría harinera a la capital del municipio, quedaron libres algunas dependencias del complejo industrial, que son cuadras
para ganado diverso.


Riello y Castro de La Lomba hoy: 


Junto a las edificaciones de la antigua Hidroeléctrica y Harinera La Omañesa, el ayuntamiento de Riello acondicionó un área de recreo a la sombra de los chopos, a la orilla del agua, junto al puente de arco rebajado. El lugar está incluso equipado con artilugios para juegos infantiles. Éste es el límite inferior del afamado Coto Truchero de La Omañuela. En las proximidades hay pozos de baño. Carretera arriba -sin apenas tráfico- a solo un kilómetro de distancia está Castro de La Lomba. Los vestigios del poblado primitivo se encuentran detrás de la iglesia y de un pequeño pinar. Desde allá arriba son excelentes las vistas sobre el arco del río y las lombas de Omaña, incluido el santuario de Pandorado.



Y Riello, con sus lujos, queda a poco más que un tiro de piedra.



Riello.


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Y como en todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas,
ahí va una foto para rematar:


Notas:


En Riello se come muy bien. Igualmente en Pandorado.
En las aldeas de La Lomba practican la agricultura y ganadería ecológica.
De Campo de La Lomba procede la prestigiosa Miel de Campo.
A 5 kilómetros de Riello, en Soto y Amío, está la fábrica de embutidos de Honorio Fuertes.
En las tiendas de Riello se pueden adquirir panes, pastas y otras delicias caseras.


Como dice mi sobrina: "¡Que lo sepas!"
              
        

9 comentarios:

  1. Que espetáculo de reportagem. Um prazer passar aqui e conhecer esse lugar magnífico, pelo menos em forma de sonhos, com todos os detalhes.
    Felicidades.
    Um beijo carinhoso.

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  2. Muchas gracias, Teca. Cada vez que me llega un comentario tuyo, desde el lejano y fabuloso Brasil, "Préstame muitu". ("Préstame muitu" es la expresión que utilizamos en mi pueblo para decir "Me gusta mucho").
    J.

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  3. Excelente reportaje, enhorabuena. Para el próximo capítulo podrías contar los importantes valores naturales que tiene este municipio, y las amenazas provenientes, fundamentalmente, de los parques eólicos.

    Un saludo

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  4. Gracias, José Luis. En cuanto a lo otro: estoy esperando a que llueva o nieve y se recupere el Laguillín de Salce.
    J.

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  5. Fabuloso el post sobre Riello (no se lo cuentes a nadie) pero estoy por ver si me quieren adoptar.

    Un abrazote utópico, Irma.-

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  6. Julio, nos ha gustado mucho,y que imágenes más bonitas, muchísimas gracias ...
    Un Saludo

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  7. Hola Julio. Te felicito por las fotos, la verdad es que están muy bien hechas y son muy creativas.Da gusto visitar tu blog!!!
    Yo tengo también un blog y me gustaría que entraras y me dieras tu opinión.
    Todo Fotografía: www.pereprime1978.blogspot.com
    Nos vemos por los blogs

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  8. ¡Viva este escritor de lujo!
    Desde hace años siento el influjo de tus publicaciones.
    Que te siga fluyendo esa vena artística literaria y fotográfica.

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  9. ¡Carallo, Lobezno! ¡Tómate lo que quieras, que estás invitado!
    Gracias.
    Julio.

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