Muy agradecido a los seguidores de este blog, os informo de que termina esta experiencia a la par que acaba el año. La noche que viene es la de los grandes propósitos, ya sabéis, y uno de los míos consiste en ... digamos que administrar mejor la aceleración del tiempo. Ojalá se cumpla esta aspiración y también todas las vuestras. Gracias.

Julio.

Nochevieja de 2013.


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jueves, 24 de enero de 2013

Cospedal






Requiem de Fauré. In Paradisum.
 

A lo mejor en 2008, cuando traté el asunto por primera vez, el título Dolores de Cospedal tenía alguna gracia. Ahora no tiene ninguna, como tampoco la tienen las últimas noticias alusivas al retablo contra el que arremeten todos los meteoros desde que el techo de la iglesia se hundió hace ya muchos años.



En 2005 eché a rodar mi bolita de nieve por ver ver si, unida a otras más gordas, el empujón surtía efecto. En 2009 volví a la carga. En 2011 pareció que nos habían hecho caso. Por la prensa y por Bruno, el cura que atiende no sé cuántas parroquias de Babia y Laciana, supe que pronto estaría reparada la iglesia de Cospedal, con su tejado, su piso y su puerta nuevos.
 
La restauración se esperaba para la primavera de 2012 merced a una subvención aprobada por Fomento. Pero acabo de saber que, de lo dicho, nada. Que la podadora de presupuestos alcanzó también esta partida y al templo de Cospedal parece que, definitivamente, le toca ser ruina romántica, cobijo de bichos varios, jardín de sabugueiros e inspiración de poetas. En cuanto al retablo, vuelve el polvo a la tierra como era en un principio y el espíritu retorna a quien se lo dio. O sea, dicho en laico prosaico, a tomar pol saco la madera, el arte del tallista y la memoria de los cospedalinos de entonces. 

Otra pieza que se pierde en nuestro lacerado paisaje cultural, claro que, en los días que vivimos, esto es comprensible. Si la podadora entra sin duelo en los presupuestos de salud, dependencia y enseñanza, natural será que lo haga con la partida para arreglo de iglesias de pueblo poco significantes en estos reinos donde tanto arte sacro abunda. León y Castilla, el museo más grande del mundo.


 

El concepto Paisaje Cultural se define como el resultado de los procesos ocurridos a lo largo de los siglos en un territorio a consecuencia de las formas de vida y del trabajo de su gente. Eso incluye valores naturales y culturales, materiales e inmateriales, tangibles e intangibles.

En estos días de tamaña necedad y desvergüenza, el paisaje cultural tiene una consideración casi nula y un precio ridículo por mucho que su valor sea de verdad enorme, incalculable, capaz de aportar grandísimos beneficios materiales e inmateriales, tangibles e intangibles a comarcas como éstas del Luna, el Omaña y el Alto Sil.


 

1.- Carretera de León a Villablino.
2.- Estrechón y Cueva de Barrumián.
3.- Iglesia de Cospedal.
 


Cospedal es un lugar de Babia venido a menos, como todos. El INE le atribuye treinta y dos habitantes aunque quizá ya no sean tantos. Nació y creció en un terreno algo apartado, más o menos a la altura del famoso Riolago pero al norte, al otro lado de las vegas por donde el Luna se extravía.
Entre el camino principal de las Babias y el caserío de Cospedal hay un espinazo rocoso que, aun teniendo poca altura, hace la aldea más discreta. A ella se accede por la abertura que el río encontró cuando era poderoso y encauzaba los deshielos desde el Agua de las Collares y el Vacheoscuro. Y ahí mismo, en la puerta de Cospedal, en la base de la peña que cae por la mano derecha, se ve la entrada a la Cueva de Barrumián.

 

  Acceso al vestíbulo de la cueva de Barrumián. 

Dicen que es posible descender a estancias inferiores de esta caverna que en otro tiempo sirvieron como osario para animales domésticos y alimañas silvestres como el Hermano Lobo.




Me gusta hurgar en lo que se escribe sobre el posible origen y significado del nombre de los pueblos. Xosé Lluis García Arias dice que quizá el céltico uaspam > guaspa > gaspa > caspa sea responsable del asturiano caspiu -peñasco, tipo de piedra cascajosa- y es posible que un abundativo de caspiu lo tengamos en el pueblo babiano de Cospedal, aunque también se ha querido interpretar como un derivado del latín cuspidem.


¡Nieve ligera, copo blando, cuánto ardor en masa! (Jorge Guillén)

Poco más allá de la cueva está el cartel de bienvenida al pueblo, a 1.300 metros de altitud, donde cuando el cielo manda la nieve que alumbra de noche y de día lo puede hacer sin tasa y cuando el sol asoma no hay ojo que resista el ardor del paisaje.















 


El arroyo de Cospedal baja por el medio del pueblo y lo hace casi desmandado en
estos días de enero en que se están sucediendo las nevadas y las blanduras
con una cadencia que parece trastornada.



En el cementerio -koimetérion o dormitorio en griego- los creyentes anhelaban que sus cuerpos reposaran en paz hasta ver qué se resolvía en el Día del Juicio. Aunque ya en el siglo VI el derecho civil y el canónico acordaron alejar las tumbas del interior de las iglesias, quien tenía posibles siguió reservando plaza en las naves y capillas mientras la clase de tropa se conformaba con una parcelita a la intemperie, aunque próxima a los muros del templo.
Los gobiernos del Siglo de las Luces promovieron la construcción de cementerios nuevos lejos de las poblaciones.
En el caso de Cospedal, como en tantos otros, el problema de los muertos se resolvió a costa del de los vivos. Estos penitenciaban para acudir a misa cuando caían nevadas como la presente y los otros se reciclaban allá arriba tranquilamente.









 



 









Siguiendo el camino de la iglesia y el cementerio, un poco más allá, al pie de una peña, mana la Fuente del Abedul. Así se llama aunque hace tiempo que al abedul lo sustituye un fresno. En su Relato de Babia, Luis Mateo Díez da cuenta de un filandón al que asistió y en el que escuchó relatar cómo antiguamente, por Jueves Santo, era costumbre que los niños pasaran la fuente del Abedul entrando por el agujero que hay encima de la roca y saliendo por el manadero. Parece que el pasadizo está ya atascado o muy deformado.

 
 
Y, para terminar, vamos con la crónica de una unción de hombre y mujer que no fue bendecida en esta iglesia y al pie de este retablo hoy huérfano. Una crónica social versificada por el reverendo páter don José Arienza, cura de Villasecino y de Riolago, su pueblo natal.  El relato, repetido en centenares de filandones, es por tanto patrimonio cultural e inmaterial a conservar. Se titula Cosa nueva en villa vieja y como entró en decires hace más de un siglo -el vate falleció en 1911 y los hechos debieron de ocurrir bastante tiempo atrás- ya no da lugar a escoceduras.


¡Ay,  o tempora, o mores, (1)
oh tiempo de los degorrios! (2)
¿Qué ha pasado en Cospedal?
Pues nada, que un zascandil,
aunque no en forma legal,
contrajo por lo civil
con una … tal para cual.
Contrajo, sí, un avestruz
muy orondo y muy fresquito
sin presencia del juzgado
de aqueste nuestro distrito.
Y en realidad, de verdad,
¿para estar amontonado (3)
hay tal vez necesidad
de que intervenga el juzgado?
Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero el casamiento fue
en medio de una taberna.
Allí que llegan sedientos
varios pejes de lo lindo
chiflan, fuman, cuentan cuentos,
pónense más que contentos,
incluso don Gurrosindo.
- ¿Me recibes por mujer?
- Sí, hermosa, ¿y tú serás mía?
Sí, hermosísimo Cupido,
te recibo por marido
con grandísimo placer.
Tal, sin más requerimiento
y sin otra ceremonia,
celebrose el casamiento
que está sirviendo aún de cuento.
¡Válgame santa Apolonia!
De lo cual inferirás,
lector mío muy amado,
que el caso fue por detrás
de la Iglesia y del Estado.
Y sacarás, cual yo saco,
que a tan peregrina unión,
entre el humo del tabaco
no le faltó bendición
pues la bendijo el dios Baco.
Y por cierto y a fe mía
que el sitio sí fue aparente
por más que alguno se ría,
que el acto no merecía
otro local más decente.
¿Qué digo? Ni eso merece
un matrimonio civil.
Lo que sí le pertenece
es -y apelo a León Trece-
de cerdos una cubil.
Hasta Manuel Tarandón,
con ser mozo de parada,
si hoy viviera, de esa unión
apartara, y con razón,
la vista escandalizada.
Gime y llora, oh Cospedal,
que a tu frente sin arruga
y limpia a carta cabal
le ha salido una verruga
con el casorio infernal.
¡Oh mengua! ¡Y que esa importuna
pareja de cascanueces
se ufane con tal fortuna
de haberse librado de una
serenata de almireces! (4)
¡Qué cosas se ven! ¡Qué cosas!
Cásanse viudos y viudas
y hay cencerradas ruidosas
y están las cencerras mudas
ante uniones vergonzosas.
Cuando así se enlazan dos
en el Siglo de las Luces,
ganas me dan, vive Dios,
de apellidarle el de los
alcornoques y avestruces.
Lector discreto: ¿no sientes
que hoy no esté vivo el gran Cueta (5)
para alegrar a las gentes
a costa de estos dos entes
con sus golpes de poeta?
¡Quién al presente me diera
el pincel y los colores
de Gabriel  y su mollera,
para echar a la cabrera
docena y media de flores!
¿Flores dije? No, no tal,
porque es ésta una palabra
que reprueba la moral.
Flores no, que suena mal
echarlas a una casada.
Flores, flores, Dios me asista,
que el gachó recién casado
tendrá oído delicado
pero, en materia de vista,
no fue muy afortunado.
En efecto, se casó
el novio, pero no vio
lo que su desdicha labra:
que esa con quien se casó
es una completa cabra.
No vio el novio y aún no ve
porque -ten, para, componte-
¡barajo!, ¿me entiende usté?
Todo el mundo sabe … ¿qué?
¡Que la cabra tira al monte!
Vamos, ¿no tengo razón?
Si eres franca y nada zorra,
cabra, en más de una ocasión
¿no has entrado en intención
de echar al majo a la porra?
Porque, ¿no es cierto también
que, por cabra y casquivana,
hubo ya más de un belén
entre ambos y que muy bien
él te zurró la badana?
Mal vivís y mal estáis
y en el pecado lleváis,
lleváis, sí, la penitencia
y a un abismo camináis.
¿Y qué os dice la conciencia?
Cucú, cucú y más cucú
canta el cuco, pero tú,
hembra real cospedalina,
de su pico oirás "¡concú!"
y lo demás se adivina.
Recuerdo que, allá en mis tiernos
años, cantaba un charrán:
Cabra mocha nun tién cuernos.
Si ha ti salido no te han
por parte de los infiernos,
deja, ya te los pondrán.
Si el demonio está en infierno
justo es pues delinquió,
mas, si nunca se casó,
¿por qué lo pintan con cuernos?
Retírate, buena alhaja,
deja el nido dominguil
y vuélvete al gran Madril.
Si allí peta, aquí non cuacha (6)
el matrimonio civil.
¿Lo oíste, buena muchacha?
¿Lo oíste, rubia gentil?
¿Lo ha oído usted, cucaracha?
Repito, que aquí non cuacha
el matrimonio civil.
Permitidme, remonó,
que al final de mi trabá,
a ti te llame Porcó
y a él le llame Porcá.

________________________
(1) O tempora o mores. ¡Qué tiempos, qué costumbres! Sentencia de Cicerón válida para cualquier tiempo en el que a uno le toca vivir.
(2) Degorrios: demonios en gallego y asturiano antiguo.
(3) Amontonado: amancebado, no casado por la iglesia.
(4) Con las cencerradas, especie de serenatas mordaces acompañadas por ruido de esquilas, campanos y golpes de almirez, expresaban los mozos el rechazo a cualquier matrimonio inconveniente como el de viejo con joven, forastero con moza del lugar o viudos con solteros. 
(5) El Gran Cueta o Páter Cueta fue precursor de Arienza en el sacerdocio y la crónica social versificada. 
(6) Aquí non cuacha: en la lengua del país, aquí no cuaja, aquí no se estila o no se admite.


martes, 4 de diciembre de 2012

Don Tomás: ¡La arrancadera!





Mozart
Música Funeral Masónica, K.477



Desde Piedrafita de Babia.


El 3 de febrero de 2011 envié a través de este blog la primera carta a Don Tomás. Casi tres años después, en lo esencial, vale lo dicho entonces aunque la actualidad es aún más siniestra.

Las explotaciones de carbón a cielo abierto en Laciana y Babia -Nueva Julia, de la que trata este reportaje, Leitariegos, Feixolín, Fonfría...-, indefectiblemente, todas terminan siendo declaradas ilegales, pero eso siempre ocurre demasiado tarde, cuando el ente se ha llevado lo mejor de la tajada. ¿Que quién es el ente, la cuadrilla, la componenda? A lo mejor algún día lo sabremos. Los caminos de la Justicia son como los del Señor, inexcrutables. 



Se suele citar el caso de Al Capone, el gángster con más decollante curriculum en el mundo criminal en los Estados Unidos durante los años 30, a quien la Justicia Federal solo fue capaz de trincar por una nimiedad, una evasión de impuestos.
Aunque en Nueva Julia se cometieron desmanes continuos y colosales a la vista de todo aquel que los quiso ver, la explotación solo pudo ser paralizada por dictamen de un Tribunal Europeo y a causa de un urogallo. 

En un panfleto enviado por la alcaldesa de Villablino al orbe entero, se decía que el causante del cierre de esta mina a cielo abierto fue un animal al que los niños de esta comarca nunca han visto ni oído. Como en el caso de Al Capone, el ente vio truncado este plan suyo por lo que parece una nimiedad. Pero lo cierto es que la explotación carbonera había rebasado con creces los límites concedidos y penetrado extensa e ilícitamente en el término municipal de Villablino con la pasividad -eso al menos- de los regidores municipales obligados a velar por el patrimonio y la legalidad. 
Hace años que el término municipal de Villablino fue declarado íntegramente Lugar de Importancia Comunitaria (1)  y la primera exigencia que había de satisfacer el empresario -que forma parte del ente- es tener licencia para ocupación de terrenos. Huelga hablar de estudios de impacto ambiental y de todo lo demás.



Avance de la explotación en términos LIC del Valle de Laciana.


A finales de los años 80 se sabía que la sustitución de los pozos o minas subterráneas por explotaciones a cielo abierto significaría la desaparición de miles de puestos de trabajo y la degradación del capital natural -paisaje, aguas, biodiversidad, recursos económicos en suma- en estas comarcas. Desde entonces la arbitrariedad fue el primer atributo de una minería consistente en desmochar montañas con medios mecánicos de capacidades colosales. 

Políticos locales y regionales defendieron un negocio fuertemente subvencionado, pingüe, efímero -su fin se sabía cercano- y de provecho restringido a muy pocos. La gravedad de los hechos se acentuó al prometer a los jóvenes un futuro espléndido para la industria del carbón en este yacimiento inabordable por sus características geológicas y geográficas y al asegurar que las mayores empresas de generación eléctrica harían formidables inversiones en la proximidad. (2)   




Si fuese investigado a fondo todo lo relacionado con este asunto, creo que saldría a la luz un escándalo político, financiero, ecológico y sanitario de dimensiones colosales, pero eso no ocurrirá. 
En fin, el texto colgado en este blog hace casi dos años es el que va a continuación, tal cual estaba. Lo que sí he actualizado son las fotografías.
  


Camino público cortado ilegalmente en la Vega de La Mora, entre Laciana y Babia.



Don Tomás: ¡La arrancadera!


Lo de arrancadera va con doble sentido. Tiene que ver con arrancar, desollar y descarnar pero también es la expresión que utilizamos por aquí para aludir a la última copa de vino. A la última del día, claro. Tomamos la arrancadera y ... cada uno a lo suyo.
O sea que, a partir de hoy, dejo de enviarle misivas, don Tomás (3). Más que nada porque supongo que no le llega ni una. Así que ahí va la arrancadera.     

El pasado jueves escuché al señor Mantero cuando fue entrevistado por Radio Bierzo para el programa Cara a cara. Me causó muy buena impresión su tono amable, su expresión simpática, sus respuestas rápidas y al mismo tiempo comedidas, sensatas, dando siempre la impresión de dominar los asuntos de la energía, la generación, sus tecnologías y costes, las subvenciones, los mercados y demás.



Al fondo, Piedrafita de Babia.


La competencia de un Director General de Energía debiera darse por supuesta. ¿Por qué entonces sorprende comprobar el buen bagaje técnico de un alto cargo de la administración? Sorprende porque, en estas cabeceras del Sil,  estamos habituados a oir los barrenamientos, juicios, apuestas, veredictos y necedades que en materia de energía hacen los políticos y técnicos del espléndido futuro que ... ¡válgame santa Bárbara!

Lo que no me gustó tanto en la intervención de don Ricardo fue que, al tratar de la minería del carbón en el noroeste leonés, hiciera únicamente alusión a "los pozos".
¿Qué pozos? Para un ingeniero competente, y además babiano, debe de ser desquiciante y funesto para la salud verse obligado a defender el Plan Regional de Ámbito Sectorial de Explotaciones A Cielo Abierto en Laciana y Babia para el período 2009-2020.


Carrasconte.

Es cierto que en El Bierzo y en el este de la provincia quedan algunos pozos, pero en el Valle de Laciana y en Babia, en este país de la nieve que el señor Mantero dice adorar, no hay ningún pozo minero en operación desde hace tiempo. Aquí, cuando nieva, los montes ya no exhiben aquella blancura impoluta que antaño armonizaba con un silencio clamoroso. Desde Quintanilla de Babia hasta el Puerto de Leitariegos se ven continuos desgarros y lamparones y se escuchan estruendos. En Laciana quedaban cien mineros de los de verdad en un anejo al Pozo Calderón. Los conservaba el empresario en plan testimonial, acaso para utilizarlos como arma de presión cada vez que le conviniese. Pero ya ni eso.

Desde Riolago -el precioso pueblo del señor Mantero- hasta Quintanilla de Babia, apenas hay doce kilómetros de carretera. El Director General de Energía y Minas debería saber que clase de "pozos" hay por aquí. Pero, por si no los conociese debidamente, le paso un testimonio gráfico y el relato de una excursión reciente.


El caserío de la foto es el barrio de La Perida, en Quintanilla de Babia. Las vacas charolesas del señor Braña pastan por aquí, alrededor del río Luna, y beben su agua. El señor Braña me dice que en el río Luna hay truchas. Le pregunto si también las hay en el río de La Mora y me contesta que no. En el barrio de La Perida confluyen dos arroyos, el de Valmayor y el de La Mora. Ambos da lugar al Luna.


Voy remontando el curso del arroyo de La Mora, sin salirme ni un momento del camino vecinal y vía pecuaria -aun a riesgo de volver a padecer una agresión con secuestro incluido-, hasta dar vista a lo que fue la Vega de La Mora. Y aquí encuentro un cartel que pretende prohibir el paso por una vía pública. 



Me alejo pues del camino vecinal, por si las pedradas, y subo entre los piornos a un altozano próximo. Desde aquí arriba alcanzo a ver los restos del Cuerno de La Mora, la montaña de Carrasconte, ahora despellejada, roída y casi desaparecida. 



A sus pies veo venir el arroyo de La Mora privado hace tiempo de sus límpidos aportes invernales. En la ladera ya no hay manantiales. Solo en la base del talud se ven unas fuentes mutantes donde medran algas de aspecto siniestro.



Y esto es lo que viene después. Una serie de barreras y de zanjas controla el flujo de agua y lo retiene en una balsa colosal. 

 

El estanque, con cinco hectáreas de superficie y diez metros de profundidad, fue construido en el verano de 2006. Me acuerdo muy bien. En junio de aquel año pasaron por aquí dos mil ovejas camino de los Puertos de La Cueta. Seguían, como siempre, el cordel que viene de la Cañada Real de La Vizana y que, tras recorrer los valles de Omaña, salta a la vega de La Mora por el collado de Villabandín. A cargo del rebaño estaba José Antonio, experto en el oficio, ayudado por dos jóvenes marroquíes. Uno se llamaba Abdelaziz. Del nombre del otro no me acuerdo.



Durante aquel mismo mes de junio, en los puertos de Ladreras, Veigarredonda, La Orbia, El Robezu y el Rañadoiru, el rebaño creció con el nacimiento de novecientos corderos.
Se agotó el verano y, el veinte de octubre, bajo una lluvia torrencial, la partida levantó el vuelo muy temprano para hacer el camino de regreso a hibernar a la ribera leonesa.
José Antonio me había advertido de que pasarían por el Collado de Villabandín a eso de las cuatro de la tarde. Yo los esperaba allí, junto con mi amigo José Luis El Tío, minero, montañero, fotógrafo y poeta. Pero dieron las cuatro de la tarde y las cinco y las seis mientras nosotros escrutábamos lo poco que alcanzábamos a ver de la Veiga de La Mora sin descubrir ni traza del rebaño.
Cuando, al fin, la cabeza de la expedición apareció a lo lejos, eran las seis y media. José Antonio venía al frente. Abdelaziz, en cola, llevaba en brazos un cordero recién nacido. La oveja madre acababa de parir en el sendero y ahora seguía su camino balando desazonada, reclamando a la cría.
¿Qué había ocurrido?


Cinco horas antes, a eso del mediodía, cuando los pastores y el rebaño se disponían a entrar en La Mora, toparon con un cráter gigante que en junio no existía. Ya no había ni camino ni arroyo. La visión debió de ser sobrecogedora, al menos para José Antonio y para los muchachos marroquíes, porque las ovejas no se dieron por enteradas. Ellas se limitaron a amontonar su boba mansedumbre bajo la tenaz lluvia, al borde de la balsa, y a esperar.
Mientras José Antonio echaba a andar en busca de una solución, Abdelaziz creyó necesario  orar. Se arrodilló  mirando a Peña Ubiña, a La Meca más bien, y rezó a su Dios. Fue así, José Antonio me lo contó. 
Al cabo de dos horas, un empleado de la explotación carbonera tuvo a bien indicar a los pastores cómo salir del atolladero.



Tomé esta foto a Abdelaziz en los pastizales del Oceo, justo al pie del collado
visible al fondo, donde minutos antes había nacido el cordero.




En fin, dejo aquella historia de los pastores y el rebaño y vuelvo al surco. Más o menos en aquella esquina del fondo -imagen superior- se aprecia la entrada de los drenajes de La Mora y de su arroyo al gran cráter que, por supuesto, ni está impermeabilizado ni tiene medios de control físico-químico a la entrada y a la salida ni nada que se le parezca.


Estos gráficos de Google Maps y del Sigpac aclaran algo el asunto. En la imagen superior, entre Piedrafita de Babia y la Veiga Chache (izquierda) y la vega de La Mora (derecha), el monte de La Mora ha sido arrasado por completo. En la vega de La Mora se ven dos lagos. El más lejano es el pozo artificial donde queda retenido el curso del río Luna.  


La rosquilla naranja señala Quintanilla de Babia y el lugar donde confluyen los arroyos Valmayor y La Mora dando origen al rio Luna.
La rosquilla blanca señala la balsa de cinco hectáreas que corta el camino vecinal y el curso del arroyo de La Mora.
La rosquilla azul señala el lugar de la vía pecuaria y camino vecinal del que algunos vecinos de Laciana y realizadores y técnicos de TVE tienen un recuerdo siniestro.
La rosquilla roja señala el Santuario de Carrasconte.
La rosquilla morada señala el pueblo de Villaseca de Laciana.
La rosquilla de color rosa señala el área que fue reventada a cielo abierto durante el año 2010 y que la fotografía del sistema SIGPAC, pendiente de actualización, no recoge. Esta parte de la explotación se encuentra en términos municipales de Villablino, es decir, fuera de los límites autorizados. La siguientes fotografías lo prueban. 






Y ya voy concluyendo, don Tomás. En la solicitud de recalificación urbanística para el desarrollo del área carbonera de Nueva Julia y La Mora, la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada o Coto Minero Cantábrico afirmó que ambas explotaciones a cielo abierto están diseñadas para llevar a cabo simultáneamente la restauración de antiguas explotaciones a cielo abierto que no fueron convenientemente restauradas y que confieren en este  momento al paisaje un aspecto deplorable que debe ser perentoriamente corregido. El documento que contiene tan asqueroso párrafo fue elaborado por el ingeniero Samuel Gutiérrez en junio de 2008 y obra en poder de ustedes.       

Como es de sobra conocido, la restauración de los territorios afectados por explotaciones a cielo abierto es imposible, puesto que restaurar significa reparar, renovar o volver a poner algo en el estado o estimación que antes tenía. Pero sí cabría sanear estos parajes hasta donde fuera posible e incluirlos después entre las atracciones del futuro Parque Natural de Babia y Luna, no sé si como Lugar de Interés Histórico y Pecuario o como Centro de Interpretación de la Golfería.


En mi opinión, este desaguisado no lo promovieron ustedes exactamente, pero cargaron con el muerto de unos años para acá y ahora les toca resolverlo. Hay muchísima tarea por hacer para paliar tanto daño y eso podría significar puestos de trabajo. Los jóvenes que han sido despedidos podrían emplearse durante algunos años en estas labores. La Unión Europea va a continuar aportando fondos para proyectos relacionados con el medio ambiente y la CE mantendrá hasta 2018 las ayudas para el cierre de explotaciones. Con todo esto, se podría actuar en el LIC y Reserva de la Biosfera de Laciana para sumar este territorio al de los Parques Naturales de las Fuentes del Narcea, Babia y Luna (a ver si lo declaran ustedes de una vez), Somiedo y Las Ubiñas-La Mesa. Justo en medio de tamaña riqueza paisajística, biológica, etnográfica y salutífera, Villablino podría erigirse en centro de servicios para todo el área. Villablino podría aspirar a vivir de eso si hubiese iniciativa, voluntad y compromiso por parte de las administraciones.
Comprendo, don Tomás, que usted tiene grandes responsabilidades y poco tiempo para perderlo mirando blogs, pero puede que algún conocido suyo le de noticia de éste. En fin, quedamos en que ésta entrada era la arrancadera y aquí termino.  Próximamente, en relación con la minería a cielo abierto en Laciana y Babia, quisiera hacer alguna referencia a la conocida como Sentencia del Berberecho. Pero esa es otra historia que interesa más bien a los responsables de Medio Ambiente y de Justicia.
Que haya salud, don Tomás, y suerte para todos. También para Abdelaziz, de quien nadie se acuerda.  

       _________________________________________________________________



Actualización a 22 de noviembre de 2012:


Por sentencia del Tribunal Europeo de Justicia, la explotación Nueva Julia está paralizada. La Junta de Castilla y León intenta colar en Europa un nuevo estudio de impacto ambiental que permita autorizar la reapertura. Entre los ardides utilizados para que tenga éxito la maniobra, hay dos muy destacados. El primero consiste en trocear el área objeto de la devastación de manera que no sea vista desde Bruselas como un todo sino como una serie de pequeñas intervenciones aisladas y poco significantes. El segundo estriba en considerar las explotaciones de Nueva Julia y La Mora como algo completamente nuevo, haciendo tabla rasa de las salvajadas que se perpetraron anteriormente.
  


  


Piedrafita de Babia.



En el área invadida del término municipal de Villablino aun queda mucha tajada por zampar y es probable que el gobierno no se entere.


  
Notas:

(1) Los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) están protegidos para garantizar en ellos la conservación de los hábitats naturales y la fauna y flora silvestres. (Directiva 92/43/CEE). Los LIC, seleccionados por los diferentes países -en este caso por la Junta de Castilla y León- en función de estudios científicos, se integran en la Red Europea Natura 2000.

(2) Los campeones nacionales de la energía, ¿recuerdan? Enel y Gas Natural.

(3) Don Tomás Villanueva Rodríguez es vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla y León y consejero de Economía y Empleo y anteriormente consejero de Industria, Comercio y Turismo y también de Educación y Cultura.